Hace apenas dos semanas publique imágenes de la cortina de trapillo de camisetas viejas que me hice. Fue al cortar lo sobrante, cuando se me ocurrió que con pequeñas tiras de 7 centímetros podría hacer una alfombra.
En principio iba a ser una alfombra para el gato, lo que acabó siendo para mi hija y con su nombre. Junto a los restos de tiras blancas, aproveché dos camisetas azules para hacer las letras.
La falta de trapillo blanco traté de disimularla añadiendo una camiseta jaspeada que en su día fue naranja y blanca (causante junto a unos vaqueros cortos de que me echaran de una exposición Loeve en Biarriz, pero eso es otra historia) y otra camiseta en la parte superior en azul y blanco.
Por último, dos camisetas rojas sirvieron para hacer un borde alrededor de la alfombra.
1.- Desde los ajustes, busco play store y tocamos sobre ella para que se nos muestre la siguiente pantalla.
2.-Sobre el buscador escribo el nombre de la aplicación que quiero instalar, en mi caso el bando móvil de Torre de Juan Abad (Torre de Juan Abad informa)
3.-Elijo
la aplicación que deseo, pulsando sobre ella. Cuidado, porque algunas
aplicaciones son gratuitas y otras de pago. Me fijo si hay algún precio que lo indique.
4.- Pulso sobre instalar y espero.
5.-Pulso sobre aceptar y espero.
6.- Ya tengo la aplicación instalada y puedo abrirla.
Pendiente quedó la cortina de la cocinilla, como siempre la falta de tiempo. Por eso tocaba este verano aprovechar esos momentos vacíos de ocupación.
En un principio pensé en hacerla de trapillo, pero cambiando la idea inicial de adquirirlo en tienda.
Solucioné otro problema a la vez, y que ya me venia cansando todos los veranos al sacar esa caja de camisetas, que nunca me pongo pero que me cuesta deshacerme de ellas, una veces por cariño y otras por el recuerdo que conllevan.
De esta manera, y siguiendo que la energía ni se crea ni se destruye, opté por trasformar mis camisetas en la cortina de la cocinilla.
De este modo, fui cortando tiras en espiral que al tensar se convirtieron en trapillo, que recogí en ovillos.
Para colgar la cortina, opté por una caña, a la que metí una varilla para reforzarla, y la colgué sobre dos clavos grandes de portada para comenzar a trabajarla con nudos, ayudado de un caballete para estar a la altura.
Poco a poco, la cortina fue tomando forma, y el trenzado de nudos, aunque no tan fácil de hacer como con el algodón comprado, si que es llevadero.
Y desde hoy mismo ya luce sobre la puerta de la cocinilla, que está abierta y sin temor a la visita de las pesadas moscas.
Todo llega a su fin, y nuestra ruta senderista de Cózar a Beas de Segura, a través del camino que siguió Santa Teresa desde su descanso en Cózar hasta la fundación del convento carmelita de Beas de Segura el 24 de febrero de 1575, terminó el pasado 3 de octubre a las puertas del Convento.
El viaje estructurado en 5 etapas, se fue realizando los sábados. Atrás quedaba, ya lejano el sábado 4 de septiembre, donde dio comienzo nuestra caminata con apenas una docena de participantes.
En esa primera etapa completamos 10 kilómetros hasta Torre de Juan Abad, atravesando un terreno prácticamente llano con pequeñas ondulaciones, con cultivos de secano.
A la llegada a Torre de Juan Abad, completamos el resto de la mañana con una visita guiada al museo de Quevedo, Iglesia de Nuestra Sra. de los Olmos y museo de humor gráfico.
Nuestra segunda etapa, dio comienzo a las 8:30 de la mañana del sábado 11 de septiembre desde el descansadero de la ruta del Quijote de Torre de Juan Abad hasta el kilómetro 52,600 de la CM-3129.
Fue una etapa eminentemente cultural, tras atravesar el arroyo de la Vega y entrar en el término municipal de Villamanrique, llegamos al molino de Don Reyes, la atalaya de la Torre de la Higuera y finalmente el castillo de Montizón, donde realizamos una visita guiada a cargo de personal de la oficina de turismo de Villamanrique.
Aquí el paisaje cambia radicalmente una vez cruzandado el Guadalen. Pasamos del cultivo y tierra roja a un paisaje paleozoico de cuarcita y pizarra, donde en un principio se entremezclan olivos con encinas y retamas para dar paso finalmente en el paraje de la Calerilla a un paisaje de encina, retama y algunas jaras pringosas.
Nuestra etapa concluye frente al hito ganadero del km 52,600, después de haber dejado atrás el arroyo de Cobastigas y el arroyo de la Cañada.
La tercera etapa ya nos adentra en un bosque de encinas, matorrales y jaras pringosas, pon un terreno más abrupto, que nos conducirá desde el punto kilométrico 52,600 de la CM-3129 hasta Venta Quemada, ya en Jaén, pasando por Venta Nueva.
Hacemos el trayecto en plena berrea, y donde no solo es frecuente el avistamiento de ciervos, también de rapaces.
Es una etapa más reivindicativa, a través de caminos que prácticamente han desaparecido, y que unas veces hay que intuir y otras hasta adivinar.
Con las horas justas de la comida, llegamos a Villamanrique donde comemos en grupo en un restaurante de la localidad.
Ya en Andalucía, al pie del cerro de la Venta, da comienzo nuestra cuarta etapa que culminará en las Riscas de Valdeinfierno, junto a la presa del pantano del Guadalmena.
Una etapa donde junto a las encinas conviven los pinos de repoblación, donde nada más comenzar aparece el primer lentisco, y un recorrido en el que encontraremos también madroños.
En plena berrea atravesamos el Dehesón de Quiles y a nuestro paso no paran de cruzarse ciervos.
De vuelta a casa, parada en Chiclana de Segura para iniciar una visita guiada, sus calles, su iglesia y la casa del Comendador, y una comida en grupo en un bar de la localidad.
La quinta y última etapa trascurre desde el Cerro de los Santos hasta Beas de Segura. El paisaje comienza muy parecido al de la etapa anterior hasta llegar al cruce de la carretera de Sorihuela a Beas de Segura. A partir de aquí caminamos paralelos al Guadalimar unos kilómetros, en un paisaje de vega y un camino sembrado de hinojos.
El río lo cruzamos a través del puente romano del Mocho, donde podemos ver algunas garzas. Continuamos a través del cornicabral hasta llegar al aeródromo de Beas donde damos cuenta de nuestro desayuno frente a la torre de control.
Continuamos nuestra marcha, esta vez paralelos al rio Beas y dejando a nuestra izquierda la Ventilla de Beas.
Nuestra etapa, y ruta finaliza a las puertas del convento que fundara Santa Teresa el 24 de febrero de 1575.
A las puertas del convento nos esperan dos guías para iniciar la visita guiada por la población, museos e iglesias.
Y con la hora justa, llegamos al restaurante para comer en grupos y comentar anécdotas y vivencias de esta ruta que emulando el viaje que Teresa de Jesús realizara el 15 de febrero de 1575 junto a ocho monjas, una aspirante, dos sacerdotes, un caballero y carreteros y espoliques contratados.
Terminada la ruta es el momento del análisis, de la autocrítica y así poder cambiar para mejorar por si surge continuidad en los próximos años.
Pero más importante aún, es la hora de los agradecimientos a todas aquellas personas y entidades que han colaborado para poder llevar a cabo esta idea.
A Desamparados de Nova, quien soñó esta idea y se acordó de mi para colaborar en ella y guiarla.
A José Vicente Alarcón, que me facilitó bibliografía sobre Santa Teresa, por el cual llegué a "Tiempo y Vida de Santa Teresa" del padre Efrén de la Madre de Dios, cuyo mapa del camino seguido por la Santa, fue vital para la reconstrucción del itinerario que llevamos a cabo.
Al Ayuntamiento de Villamanrique, Alcalde y concejales, en especial a José, concejal de agricultura sin cuya ayuda hubiese sido más que dificil llevar a buen puerto el paso hasta Andalucía.
A Narciso Julia, funcionario del Ayuntamiento de Chiclana de Segura por toda su información sobre el camino a través del término municipal de Chiclana.
A Santiago y Paco, trabajadores del Dehesón de Quiles, por la información y facilidades para llegar hasta las Riscas de Valdeinfierno.
A Jose Miguel, funcionario del Ayuntamiento de Beas, por su información y colaboración sobre la última etapa de la ruta.
A todos los asistentes de cada una de las etapas (de Cózar, Torre de Juan Abad, Almedina, Alcubillas, Villanueva de los Infantes, La Solana, Santa Cruz de Mudela y San Carlos del Valle) que han posibilitado la buena marcha de la ruta, por la confianza depositada.
A Julian Valverde por su apoyo en las recogidas mientras se preparaba esta ruta en las tempranas mañanas de julio y agosto para evitar calores.
A Rubén Castellanos, por el diseño del logo de la ruta y por hacer las veces de compañero de preparación de ruta y otras la de esperar pacientemente mi llegada para recogerme.
Y llega la etapa final de nuestra ruta, con nuestra llega a Beas de Segura el sábado 3 de octubre
En el último tramo, nos encontraremos con el río Guadalimar, que cruzaremos por el puente romano del Mocho, para atravesar el camino del cornicabral e iniciar la subida del collado que nos llevará hasta el aeródromo de Beas de Segura.
Dejaremos atrás el aeródromo para iniciar una bajada y contemplar frente a nosotros la Ventilla de Veas. Y caminando paralelos a la carretera y al río, llegaremos a Beas de Segura.
En la localidad nos espera una visita guiada a cargo de personal del Ayuntamiento y oficina de turismo, para finalizar en el convento de las carmelitas que fundara Santa Teresa el 24 de febrero de 1.575.
Y terminaremos nuestra etapa y nuestra ruta con comida en la localidad para partir hacia el Campo de Montiel entrada la tarde.
Llega el momento de nuestra cuarta etapa de la ruta para el sábado 26, primera de las dos etapas que transcurren por Andalucía.
Con salida desde el carreterín del Dehesón de Quiles y dejando a nuestras espalda la Venta Quemada, antigua venta del Barranco.
Tras cruzar el arroyo del Barranco e iniciar una subida, veremos un paisaje vegetal donde el pino y la encina conviven con retamas y jaras.
A nuestro paso también veremos lentiscos, cornicabras y tomillares.
Y no será raro que a nuestro paso crucen el camino ciervos, una y otra vez.
Y desde lo alto, se nos ofrece un paisaje de la Sierra Morena manchega al fondo.
Y ya para culminar nuestra ruta, las riscas de Valdeinfierno, junto al embalse del Guadalmena, en la antigua confluencia de los ríos Guadalmena y Herreros. Con descomunales precipicios en caída vertical.
Y terminaremos la ruta sobre la presa del pantano y frente a las aguas del Guadalmena.